SIN ACRITUD

Cómplices necesarios

Tanto en el día a día de la política como en los grandes problemas nos quedamos siempre en la superficie

Ignacio Moreno Bustamante

Ocurre siempre. O casi siempre. Nos detenemos en las pequeñas cosas y obviamos las importantes. Ya sabe. Los árboles que nos impiden ver el bosque. El dedo en lugar de la luna. Sabiduría popular, que nunca falla. Lo último, el traspaso de competencias del Gobierno ... a la Generalitat en materia de inmigración. Rápidamente analizamos los pormenores. Los periodistas, digo. Que si es una proposición de ley, que si no es un traspaso sino una delegación de competencias, que si habrá más Mossos, que si Podemos lo apoyará o dejará de apoyarlo... detalles. Son detalles porque lo que realmente persigue el separatismo catalán es escribir un capítulo más de su relato sobre la independencia. Cómo se haga o se deje de hacer se la trae al pairo. Los inmigrantes, personas humanas, no les importan absolutamente nada. Su objetivo está cumplido. Y muy bien cumplido, como hicieron antes con la amnistía, los indultos, los rodalies, los traductores en el Congreso, la financiación o la deuda. Ahora toca la inmigración, mañana tocará cualquier otra petición que se les ocurra. Que se les ocurrirá. Más que probablemente el referéndum. Y el Gobierno de Pedro Sánchez volverá a pasar por el aro. Porque jamás siete tristes votos tuvieron tanto peso en nuestro país. Lo disfrazará de cualquier otra cosa, retorcerá el lenguaje, la Constitución, mentirá lo que tenga que mentir y seguirá gobernando.

Pero no ocurre sólo con el cansino asunto catalán. Nos topamos con los árboles en cuanto hablamos de otros temas como el tráfico de drogas o la prostitución, ahora que Ábalos y la tal Jessica la han traído a la palestra. Analizamos quién debe asumir las competencias, si Marlaska debe dimitir, si los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado cuentan con medios suficientes. De todo esto hay que hablar, por supuesto. De hecho el Ministerio del Interior hace mucho que debió cambiar de titular. Pero lo fundamental aquí, la clave, es atacar la raíz del problema. O lo que es lo mismo, los usuarios. Los consumidores de drogas y los clientes de la prostitución, que se cuentan por millones. Y para ello es necesario organizar grandes campañas de concienciación, como las de Tráfico, por ejemplo. Y educar a la sociedad desde la infancia. Pero no lo harán. Sencillamente porque la prioridad exclusiva del presidente del Gobierno es contentar a sus socios para seguir ahí. Cortoplacismo. Supervivencia.

Con la connivencia, por supuesto, de todos y cada uno de los cargos públicos del PSOE. De este PSOE 'sanchista'. Desde el Consejo de Ministros al último concejal de pueblo. Más aún. De todos los militantes. Y si me apuran, de todos sus votantes. Cómplices absolutamente necesarios de tanta tropelía, que justifican y algunos hasta ríen. Lo mismo que los 'porretas' y los puteros son necesarios para los lucrativos negocios del tráfico de drogas y de mujeres, este 'socialismo' es necesario para que Sánchez siga manteniendo su chiringuito. Muy lucrativo por cierto. Para su mujer. Y para su hermano. Y para su exministro de Fomento. Y para Koldo. Y para Aldama. Y para la tal Jessica. Para todos menos para España.

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