Análisis
La crisis en Vox: objetivo, blindar a la cúpula
El circo que montó este viernes Bambú intentando camuflar la marginación de Aizcorbe y Castro con un comunicado que buscaba desmentir la noticia, pero que acaba confirmándola, acredita los nervios crecientes que existen en la cúpula
Editorial | Se agranda la crisis en Vox
El gerente de Vox deja su cargo en plena polémica por las cuentas, pero seguirá de diputado
Las últimas 24 horas en Vox: roces en los gobiernos, dimisiones y cambios en la cúpula
Santiago Abascal intenta capear la enésima crisis interna de Vox bunkerizando aún más a su cúpula. La salida camuflada de Juan José Aizcorbe en sus labores en la gerencia del partido y de Marta Castro en el área jurídica se suman a una lista ... ya larga de abandonos por voluntad propia o purgas desde la dirección sobre quienes no comulgan con la estrategia, hacen preguntas incómodas o son un obstáculo para los intereses de quienes conforman la cúpula. Y es que el cambio de ambos no puede desligarse de las polémicas transferencias que el partido viene realizando a la fundación privada Disenso, presidida por Abascal.
El trasvase de fondos alcanza los 5,37 millones de euros desde que nació la entidad, de los que 370.000 euros fueron traspasados solo en 2020, según acaba de acreditar el Tribunal de Cuentas. Tampoco puede perderse de vista el dinero que el partido ha venido pagando a Tizona, la agencia de comunicación fundada por Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza.
Se desconoce el montante total de las facturas, pero sí se sabe que Vox era su mayor fuente de ingresos. Algunas voces dicen que es su único cliente. El circo que montó este viernes Bambú intentando camuflar la marginación de Aizcorbe y Castro con un comunicado que buscaba desmentir la noticia, pero que acaba confirmándola, acredita los nervios crecientes que existen en la cúpula. «Juan José está fuera y está feliz», comentaba ayer una persona a la que el gerente había transmitido que ya no quería continuar en esas funciones.
La enésima crisis interna de Vox se ha desatado por unos movimientos financieros difíciles de explicar, y Abascal está intentando atajarla dando más poder al ala ultraconservadora que encabeza Jorge Buxadé. El sector que comandaba Iván Espinosa de los Monteros hace mucho tiempo que perdió la batalla por el control del partido por lo que la acumulación de poder del catalán no es ninguna novedad. Pero tampoco deja de sorprender que todo gire en torno a una figura que llegó al partido cuando estaba en su mejor momento, sin participar en su fundación ni sufrir sus difíciles inicios.
Buxadé asume la responsabilidad del área jurídica dentro del partido, como un añadido a sus funciones. Él y Kiko Méndez-Monasterio influyen en este momento sobre cada decisión importante que toma Abascal. Las salidas voluntarias, ceses y marginaciones forzosas que se vienen produciendo desde hace más de un año se enmarcan en la estrategia de acabar con toda disidencia interna.
En Bambú se mira ya al año 2024, cuando caduca el actual mandato del Comité Ejecutivo Nacional y el partido debe convocar una Asamblea General para volver a elegir a sus miembros por otros cuatro años. Aún no hay fecha fijada, pero el objetivo está claro: blindar a la cúpula para que nadie pueda amenazar un próximo mandato.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete